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3.23.2011

Mexico 2011.- Buceo en Cuevas; la historia, algunas reflexiones y un reporte personal


Una de las cosas que me fascina del buceo técnico es leer sobre los primeros exploradores. Mientras más leo sobre el tema, más entiendo que las técnicas que utilizamos hoy provienen de las desarrolladas para entornos confinados, agregarle descompresión a un buceo es solamente otra forma de techo. “Un techo” es de hecho, la definición más aceptada de buceo técnico. También tengo que aceptar que me sentía muy incompleto como buzo sin tener algo de experiencia en otros tipos de techo que no sean la descompresión obligatoria.

En Octubre de 2010 viaje a Birmingham para Eurotek, la conferencia europea de buceo técnico; tenía unos días extra en Europa y empecé a buscar información sobre entrenamiento en buceo de cuevas. Al final no me quedé a entrenar pero la conferencia fue una oportunidad para escuchar las historias de exploradores de cuevas renombrados mundialmente de primera mano. Esto marcó una idea en mí, quería aprender a bucear cuevas. Pasé algunos meses leyendo mucho sobre el asunto y en contacto con varios instructores y personas entendidas en el tema. 

Para el 2011 uno de mis propósitos fue completar mi entrenamiento de Full Cave Diver. Mi plan inicial era hacer este curso en Florida antes o después de DEMA 2011 como algo privado. Me puse en contacto con algunos de los instructores más renombrados de la comunidad que enseñan utilizando configuración sidemount. Pensé en hacerlo de esta manera ya que si voy a buscar cuevas en Ecuador tendré que “explorar” desde un inicio, y aunque la exploración no sea extensa o relevante, meterse un poquito en cualquier hueco en la tierra para ver que hay es algo más complejo que ir a una cueva ya explorada, marcada, mapeada, etc.  Nunca tuve dudas de que este tipo y nivel de entrenamiento me costaría mucho dinero y además, y en realidad no tenía ninguna garantía de que me guste o de mi desempeño como buzo en un curso de este tipo. Muchos buzos e instructores contraindican hacer el programa de cavernas, introducción a las cuevas y full cave en una sola vez. En general se acepta que fallar el curso a la primera no es algo poco común.

En fin, mientras estaba en esto mi colega Gustavo Rodriguez me contactó. Él estuvo buscando opciones de trabajo como instructor de buceo en Méjico y terminó apuntándose a un programa Tec 40 y Full Cave. Me invitó y lo pensé un poco. Todavía no tenía claro como lo iba a hacer funcionar “privado”, iba a pagar mucho dinero por el entrenamiento inicial y tampoco estaba claro en las fechas. Antes de que se me diluyan las emociones confirmé y compré un boleto. A pesar de mi plan inicial lo haría en Méjico, con backmount y un instructor que no sabía ni quién era. Fue un riesgo que decidí correr para testear el tema de las cuevas.

Viajé por Miami a Cancún. Llegué a Playa del Carmen el día 9 por la tarde después de un viaje de cerca de 14 horas.  En fin, comenzamos el día 10 con clase de teoría todo el día y tiempo para revisar equipo. El instructor, Vincent Rouquette-Cathala, es Francés y al igual que yo es un Master Instructor con PADI /DSAT e instructor TDI. El equipo de buzos era de tres instructores: Miroslav, Gustavo y Yo.

Vincent

De derecha a izquierda: Miro, Gustavo y yo.
Hablamos sobre una variedad de temas, entre ellos la diferencia entre cavernas, cuevas y nuestro nivel de entrenamiento; las consideraciones fisiológicas para el buceo en cuevas, consideraciones de equipo y opciones para botellas, reguladores, alas, carretes, lastre, etc. Tuvimos una sección sobre comunicaciones, señales de mano, de luz, touch contact (que es lo que se utiliza para salir de una cueva en cero visibilidad); también hablamos mucho sobre técnicas para propulsarse, postura corporal o “trim”, control de la flotabilidad, como instalar y seguir una línea. Dedicamos mucho tiempo a hablar sobre el entorno de las cuevas y cavernas, fondos, techos y sobre todo a la formación y geología de las mismas. Como siempre hablamos de resolver problemas, procedimientos de emergencia y fallas de equipos, análisis de accidentes, planificación de inmersiones y algo nuevo para y que me gustó mucho: etiqueta.

Apuntando al Full Cave, el día 11 cargamos dobles y equipos en una camioneta y nos dirigimos al cenote Chikin-Ha, una caverna que nos dio un buen entorno en aguas abiertas para poder comenzar a trabajar skills. 





Comenzamos con land drills donde aprendimos a posicionarnos sobre la línea, a seguirla, a señalar con las lámparas, a utilizar marcadores direccionales, a compartir aire, procedimientos y señales de touch contact. Pasamos mucho tiempo en tierra haciéndolo, parecía fácil. La verdad es que en el agua cosas tan sencillas como flotabilidad y trim que he venido practicando tantos años se complican con solo un pequeño cambio en la carga de trabajo. En general, empezamos lento pero con las horas de práctica poco a poco mejoramos.Al final del día teníamos más o menos entendido el tema de la posición, flotabilidad, trim, señales, marcadores, touch contact. 

Land drills

 El 12 de marzo volvimos a Chikin-Ha. Hicimos también otro circuito de estrés, simulacros con las válvulas de los dobles, compartir aire, etc. Otra vez, comenzamos lentos y descoordinados pero al final del día las cosas fueron mejorando.  El día 13 entramos al agua y empezamos muy desconcentrados. Poco a poco nos enfocamos y salimos con un buen día de trabajo. El día 14 tuvimos libre y el 15 visitamos CHAC-MOOL, una cueva donde por primera vez penetramos un entorno realmente confinado. Allí hicimos ejercicios muy estresantes como salir de la cueva en touch contact y línea perdida.


Lost line land drill
Uno de los temas sobre la parte “soft” del buceo técnico salió en este día. Personalmente, yo inicié enseñando buceo recreativo y sé el tipo de condiciones que elijo para llevar a alumnos por primera vez a hacer ejercicios en el agua. Básicamente llevo a las personas a lugares muy seguros y pedagógicos que ofrezcan condiciones óptimas de aprendizaje. Vencer la imagen de “esto es un curso” y entender que al llegar a niveles avanzados de entrenamiento nos metemos en situaciones reales de alto riesgo en la que vernos muy lejos de la seguridad de la superficie es lo pedagógico a veces toma un poco de tiempo. Este día fue un buen momento para eso. 

Yo en realidad estaba bastante confiado de las condiciones. Todo cambió cuando tuve que hacer un lost line, lost visibility drill. Este ejercicio es muy fácil de describir: dentro de una cueva, con cero visibilidad el buzo debe encontrar una línea guía perdida utilizando un carrete de seguridad y el tacto. Una vez encontrada la línea se debe determinar, en cero visibilidad, hacia donde está la salida y por ende las aguas abiertas, aire, sobrevivir, etc. La clave para el éxito en este ejercicio es la tranquilidad, metodología y control mental, cosas que son fáciles de mencionar pero difíciles de practicar dentro de una cueva, con un limitado tiempo de respiración, cero visibilidad y ninguna referencia de donde está la salida, cuánto gas queda, donde está el resto del equipo o donde esta uno. Hay que poder llegar a la superficie rápido para vivir y respiración consume el gas; a más estrés, más gas; menos tiempo. En un momento del ejercicio, cuando había pasado unos 15 minutos buscando la línea y me encontré; primero con mi propio carrete de seguridad y después con un enredo de mi línea, la desesperación me empezó a llegar y no es nada agradable. No me quiero imaginar lo que se debe sentir estar en esta situación de verdad.

Como equipo, al final encontramos la línea; sin embargo, no dejamos las referencias apropiadas para que un buzo perdido encuentre su salida al tiempo y re-calculamos mal la cantidad de gas para poder hacer una búsqueda. Rebasamos la presión de retorno, y hubieron problemas no previstos. En fin, como equipo “morimos” varias veces y por varias razones en un mismo día. Tuvimos un debriefing interesante y posteriormente cada uno de nosotros un tiempo a solas para mirar lo que nos correspondía a cada uno. Una de las conclusiones del mal día fue revisar el enfoque.

En los días siguientes tuve la oportunidad de conversar largamente con Gustavo y Vincent sobre este tema y en realidad marca una gran diferencia. Actitud, concentración y predisposición son atributos fundamentales que hacen de las personas buenos buzos, no solamente equiparse rápido y saltar al agua o ser “cool”. En este nivel esos detalles son cada vez más importantes y elegir un equipo de personas para bucear técnico es algo que requiere evaluar muchos aspectos en profundidad y un compromiso de todo el equipo con una visión en común de los deberes y responsabilidades de cada uno; dentro y fuera del agua, 24 horas al día. 

Reiniciamos el día 16 con un mejor enfoque, mas conciencia de nuestros errores y de los demás y con un miembro menos. Miro, dejó el curso por problemas de salud. Gustavo y yo tuvimos una buena conversación sobre el por qué estábamos allí y creo que al final las cosas salieron de la mejor manera. El día anterior murió un equipo, pero hoy había nacido otro. Iniciamos nuestro séptimo día de curso con una mejor actitud y más enfoque. El lugar de buceo fue el “Jardín del Edén”, un cenote hermosísimo con cuevas algo más apretadas y sedimentosas. 




En este día comenzamos a aprender sobre navegación compleja, saltos, galletas, flechas, marcadores permanentes, personales, etc. Empezamos con una práctica seca o “land drill” y luego entramos en las cuevas, primero downstream, luego upstream. Terminamos el día bastante bien. Salimos en touch contact, compartiendo aire, rápido, sin heridos y utilizando técnicas de navegación compleja. En general un buen resultado. Al final del día repasamos el tema del enfoque y la diferencia que marcó en nuestro desempeño.

Los últimos tres días fueron de buceo en cuevas. Vincent intervenía cada vez menos. Todo lo que nos debía “enseñar” como parte del curso ya nos lo había dicho. Esto no significa que lo habíamos aprendido o aplicado. El día 17 fuimos a Tajma-Há donde hicimos dos buceos largos, el 18 a Dos Palmas, un cenote que es parte del sistema Dos Ojos y terminamos el 19 con Minotauro. Estos últimos tres días y las cuevas que visitamos ya no eran entornos de “entrenamiento” en los que se lleva a los principiantes para que no dañen todo. Los seis buceos que hicimos fueron en condiciones reales, en cuevas mundialmente famosas, muy decoradas y cambiantes. En los últimos tres días la labor de Vincent fue pulirnos como buzos. Al final del curso tuvimos un momento para tomar un par de cervezas y hacer una evaluación final.



Evaluando las condiciones en Minotauro
No quisiera alardear o sacar cosas de contexto al escribir un reporte. Creo que la conclusión general en la que todos confluimos es que este fue un curso de calidad. Tanto alumnos como instructor trabajamos duro durante 10 días para lograr un buen nivel. Tuvimos momentos duros en los que debimos mirar dentro y corregir para hacer que nuestro equipo funcione. Sé también que fueron estos momentos los que nos fortalecieron y nos llevaron a tener un nivel suficiente como para que Vincent nos certifique como Full Cave Divers bajo los estándares de TDI. Al final no puedo juzgar mi propio nivel ni el de Gustavo; puedo decir sin embargo que al fin me siento cómodo en la cueva.

Al final del curso, terminado todo


Algunas anotaciones finales. El centro de buceo a través del cual recibimos entrenamiento se llama Phocea Mexico y es uno de los reconocidos por PADI durante DEMA 2010 por su desempeño en la categoría de  Overall Outstanding Business en la región de Méijco y Central America.  Como nota interesante, un centro de buceo en Ecuador (Exploramar Diving) también estuvo nominado en esta categoría para Latinoamerica.



El servicio ofrecido por Phocea fue muy profesional. Yo personalmente valoraría un poco más de personalización pero esto es solamente una preferencia mía. De igual forma, puedo decir que Vincent Rouquette-Cathala es un instructor muy profesional, que demostró una gran atención al detalle. Vincent también pudo transmitirnos su pasión por las cuevas, haciendo mucho énfasis en la conservación de las mismas y en su objetivo de explorar. Creo que Vincent representa con mucho carácter ese rasgo casi obsesivo que tenemos algunas personas por el buceo y aquel ojo quisquilloso sobre todo lo que se puede mejorar que caracteriza a un buzo técnico que seguirá vivo y que como instructor se esfuerza por enseñar a otros lo mejor que sabe.

No hay mucho más que escribir ni que contar. Para poder decir algo más ahora tenemos que encontrar unas cuevas en alguna parte de Ecuador...